Padura mueve una ceja, se pasa la mano por la barba, da lumbre a Mendiño y se fija en los ojos atentos de Tonia.
—¿Cómo fue la primera noche en La Habana?
—Tranquila. Me quedé dormida leyendo “La neblina del ayer”. Es una novela suya que todavía no ha escrito. Me gusta Conde, se parece a usted.
—“La neblina del ayer”, me la quedo. El pasado y el futuro son confusos. Veo pasar el tiempo desde esa esquina de ahí afuera. Miro desde la altura de la calle y de mi generación. O eso intento. Conde hace lo mismo pero más agobiado, siempre está en la fuácata.
—¿La qué?
—Fuácata. Sin un peso, afónico. La vida está cara. Desde que dejó la policía no tiene ingresos fijos. Es un superviviente. Él puede ayudaros, yo no. Viene con Chinolope, se juntaron la peste y el mal olor. Lo que ellos no puedan encontrar en La Habana, no existe. https://todoloquesesobrepepecarvalho.blogspot.com/
Padura mueve una ceja, se pasa la mano por la barba, da lumbre a Mendiño y se fija en los ojos atentos de Tonia.
—¿Cómo fue la primera noche en La Habana?
—Tranquila. Me quedé dormida leyendo “La neblina del ayer”. Es una novela suya que todavía no ha escrito. Me gusta Conde, se parece a usted.
—“La neblina del ayer”, me la quedo. El pasado y el futuro son confusos. Veo pasar el tiempo desde esa esquina de ahí afuera. Miro desde la altura de la calle y de mi generación. O eso intento. Conde hace lo mismo pero más agobiado, siempre está en la fuácata.
—¿La qué?
—Fuácata. Sin un peso, afónico. La vida está cara. Desde que dejó la policía no tiene ingresos fijos. Es un superviviente. Él puede ayudaros, yo no. Viene con Chinolope, se juntaron la peste y el mal olor. Lo que ellos no puedan encontrar en La Habana, no existe. https://todoloquesesobrepepecarvalho.blogspot.com/